Depués del intermedio electoral, sigo escribiendo en este blog.
Hoy mucha gente se va a sentir muy entristecida. Hace 71 años, un grupo de militares españoles se alzan en armas contra el poder democrático legítimo de la nación. Atribuyéndose poderes tanto divinos como humanos, el fracaso de este alzamiento sume a España en una guerra de tres años, donde la brutalidad y el asesinato se establecen en la vida de la población civil -juicios arbitrarios, bombardeos indiscriminados, asesinatos individuales o en masa, sacas de civiles- y un largo etcétera hacen de España el escenario preferido donde ensayar la gran guerra posterior.
Este 18 de julio que algunos partidos jadean, incluso hoy en el 2007, nos tiene que hacer reflexionar cuando a 71 años vista, muchos ciudadanos españoles todavía se preguntan cuando seremos capaces de cerrar esta herida definitivamente, sin partidismos, sin rencores, pero por encima de todo respetando la dignidad de cada persona que combatió, da igual el bando. Esta herida con el advenimiento de la democracia y su correspondiente transición no se cerró ni mucho menos, se intentó pasar la página o eso al menos se creía, pero cuando se hace parcialmente o con concesiones de una parte solamente, el sistema queda desequilibrado, fracturado, descompensado, en definitiva se sigue con la división de vencedores y vencidos. Si miramos a Europa, en Alemania o en Italia es impensable estas conmemoraciones, dirigidas a sus dictadores del siglo XX; pero en España diversos grupos políticos y sociales, por cierto no muy minoritarios, les gusta mirar esa época y personaje con una cierta nostalgia, manifestando que la época actual se va parenciendo a la pasada e incluso financiando y alentando un revisionismo “seudohistórico†acorde a su pensamiento actual.
No es menos sangrante contemplar a la jerarquía eclesiástica aupando a sus asesinados por el bando “rojo†con el título de “mártiresâ€, y dejando en el más oscuro anonimato a los asesinados por el “ejército cruzadoâ€, que por cierto no son unos pocos. Esta es la política del perdón ejemplar pregonado por la Iglesia, esta es la educación que quieren seguir inculcando a la infancia y juventud de este país, el rencor.
Si los elementos de izquierdas de España queremos que todo lo anterior no sea más que palabrería barata, debemos unirnos para sacar una Ley de Memoria Histórica acorde con el propio sentir de esta sociedad, que nadie se sienta discriminado, que cada familiar sepa donde están sus antepasados más inmediatos, decidiendo que hacer con sus restos. Y lo más importante que de una vez se sepa la única y verdadera realidad de esos sucesos; en el año 2007, en casi la mitad de España no se sabe lo que ocurrió, siendo muchos los lugares donde no hubo frentes de guerra y por lo tanto la represión fue en un único sentido.
Pasemos a la acción, exijamos al gobierno una Ley que devuelva la dignidad a las personas asesinadas en ambos bandos, si bien es verdad que durante 39 años sólo se hizo por parte de un bando y después de más de 30 años de democracia, seguimos esperando la rehabilitación general de todos ellos.
SALUD Y REPÚBLICA
A la memoria de D. Emilio Puebla Brave, último alcalde republicano de Medina del Campo.